
Kaylie (Love) está en coma varios meses tras sufrir un accidente de tráfico.
Los médicos encuentran una solución experimental: realizarle un trasplante cerebral, utilizando uno que perteneció a una mujer que fue asesinada.

El marido de Susan (Christie) es un científico que trabaja en crear eso que se llama “inteligencia artificial”. Su vida es la robótica, a pesar de que a Susan no le haga mucha gracia.
Menos gracia le hará a la pobre mujer el día en el que la secuestre en su propia casa Proteus, un invento de su marido.

En un futuro no lejano la mayoría de las mujeres son infértiles en la República de Galaad. Aquéllas pocas que pueden tener hijos son llamadas “doncellas” y están únicamente destinadas a procrear con el hombre al que han sido adjudicadas. Para identificarlas son obligadas a vestir con una túnica roja y el rostro cubierto.